López, Nika

Residència 2017
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Residència 2017
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Nika López

Iceberg

 

Semillas de diente de león- Dimensiones variables.

Las semillas de león, etéreas y evanescentes danzan por el aire hasta depositarse como un manto nevado sobre la hierba en plena floración. Al recolectar las semillas me muevo en la misma danza donde la delicadeza transporta a otro nivel mi atención. Su vinculo con mi cuerpo, gracias a la huella que dejo tras abrazarlo, estructura la materia hasta darle forma.

Una arquitectura simple de un sólo elemento que se refuerza con la presión. Tan frágil y vulnerable, el mismo nombre genera una metáfora poética que nos conduce al crítico estado en que se encuentra el Circulo polar.

Polen

Video-acción – 8’45»

 

Prado verde en primavera.

Camuflada en el paisaje, cada extremidad es entendida como una entidad individual. Me dirigido hacia el sol, me muevo con el viento. Tras una pausa, un tembleque hace vibrar todas las partes a la vez hasta cerrarse y caer.

La imagen del prado infinito recrea un paisaje idílico de continuo movimiento, donde predominan los delicados gestos del cuerpo frente a la inmensidad del espacio. El video finaliza con la sutileza del canto de un pájaro, que contrasta con el constante grito del grillo.

 

Despliegue

Video-acción – 6’30»

 

Incorporarse al medio natural y fundirse con él. Regresar a lo primario desde lo más íntimo, haciendo referencia a los procesos de mutación y cambio.

La composición triangular del encuadre así como la piedra situada en la esquina inferior derecha, recrean el paralelismo cuerpo-piedra, cuestionándonos los límites entre lo que consideramos inerte y lo que clasificamos por vivo. El cuerpo se va moviendo y transformando con un ritmo propio, mostrando su propia forma de ser.

 

Entrance

Video-acción – 6’30»

 

Me interesan las fases de cambio que se producen en el cuerpo mediante un gesto mínimo. El detalle y la sensibilidad del instante que permite la reproducción a cámara lenta, crea una nueva realidad de conciencia que nos sumerge en un viaje intenso de comunión física y espiritual. Voy mostrando el rostro a través de la torsión, creando un puente entre lo visible y lo oculto, cierta circularidad entre dos posibles dimensiones. Mundos paralelos que se rozan hasta casi tocar.

El título juega con el estado mental en trance y la palabra entrance del inglés, cuyo significado es entrada en español. El audio propio del lugar se reproduce a modo de bucle, conduciendo a tiempo real y dialogando con la imagen. Finalmente, se vuelve a la misma posición que al principio como si nada hubiera ocurrido.