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Residència 2019

ANA MATEY MARAÑON

CONVERSACIONES SOBRE LO NATURAL

“La mente es como un paracaídas, si no lo abres no funciona”.

Comienzo con esta fantástica frase atribuida a Ghandi, ya que me gustaría formar parte en la construcción de una sociedad abierta, con mentes como paracaídas.

La vía que yo he elegido es el arte, porque creo que éste ejerce una importante labor en este sentido.

Me interesa el arte por su poder de transformación; primero en el individuo, es decir, en mí misma, y luego en la sociedad. El arte como medio de crecimiento individual y por tanto social, una vía de toma de conciencia. El arte como una manera de vivir.

Me interesan los procesos, recolectar, desplazar, la lentitud, el silencio, la sencillez, observar, reaccionar, experimentar desde lo vivencial. Por todo ello es el arte de acción el medio que mejor se adapta a mis intereses, tanto en vivo como en otros formatos como la fotografía, el vídeo o el libro objeto, entre otros. Me interesa trabajar con distintos medios porque cada uno de ellos hace que observe lo que me rodea de distinta manera, lo me lleva a nuevas reflexiones. Sería como interpretar de una lengua a otra, ejercicio a través del cual aprendemos la manera en que otra cultura piensa y siente el mundo.

Mis mayores preocupaciones son el tiempo y las relaciones interpersonales así como nuestra relación con la naturaleza. Realizo experimentos a través de acciones repetitivas y prolongadas que me hacen reflexionar sobre cómo nos afecta el tiempo y el espacio en la manera de relacionarnos.

Pasear activa mi mente, el cuerpo es el engranaje que facilita mi pensamiento, sentada sólo tengo ideas estancadas, al pasear el horizonte se amplía y con él mi mente. De esta manera, la acción de caminar es el motor de mi proceso creativo. Caminar como acto social y político. Caminar como repulsa a este ritmo frenético al que estamos sometidos en las grandes ciudades. Caminar y observar lo que tenemos de frente y alrededor; una realidad que abandonamos por la realidad virtual. Caminar es encontrarse con cualquiera y hasta con uno mismo, es conocer al otro de manera directa sin la red social, sin encuadre de pantalla. Caminar es olvidarse del constante quehacer cotidiano. Caminar nos conecta con lo más básico, con nuestro cuerpo y la tierra que pisamos. Caminar nos hace “estar” en ese momento y lugar concretos.

Si cambiamos el verbo “caminar” por “accionar” tenemos:

ACCIONAR activa mi mente, el cuerpo es el engranaje que facilita mi pensamiento, sentada sólo tengo ideas estancadas, al ACCIONAR el horizonte se amplía y

con él mi mente. De esta manera, la ACCIÓN es el motor de mi proceso creativo. ACCIONAR como acto social y político. ACCIONAR como repulsa a este ritmo

frenético al que estamos sometidos en las grandes ciudades. ACCIONAR y observar lo que tenemos de frente y alrededor; una realidad que abandonamos por la  realidad virtual. ACCIONAR es encontrarse con cualquiera y hasta con uno mismo, es conocer al otro de manera directa sin la red social, sin encuadre de pantalla.

ACCIONAR es olvidarse del constante quehacer cotidiano. ACCIONAR nos conecta con lo más básico, con nuestro cuerpo y la tierra que pisamos. ACCIONAR nos hace “estar” en ese momento y lugar concretos.

Esto es lo que el arte de acción significa para mí.